Mariano Rajoy intentó serenar los aires caldeados del Partido Popular afirmando que Esperanza Aguirre “es un gran activo” y que “jamás se le ha pasado por la cabeza que pueda estar en otro partido”. De esta manera rectifica el discurso que pronunció el pasado sábado en un mitin en Elche. Palabras en las que invitaba a la Presidenta de Madrid, según la interpretación de la mayoría de los medios de comunicación y de la presidenta de Madrid, a abandonar el Partido Popular.
El jefe de la oposición, que había asegurado “tener cabeza, entre otras cosas para utilizarla”, no debe tener clara la ideología de su partido. Su confusión es tal, que tratándose el PP de una formación liberal-conservadora, invitó a uno de sus afiliados a marcharse al “Partido liberal” o “al Conservador”. No se trata de un debate ideológico, discuten la continuidad de Rajoy y los barones, después de perder dos elecciones.
La portavoz del PP en el congreso, Soraya Saenz de Santamaría calificó las palabras del lider popular de “gesto de autoridad”. Para el socialista José Blanco se trató de “un gesto descomunal de autoritarismo”. Aguirre no creía “que el presidente de mi partido quiera echarme” y pidió públicamente al de Santiago de Compostela que aclarase sus palabras. Y el lider popular se mostró débil al rectificar su postura y no supo cerrar el debate, que se alargó durante más de una hora en el Prime-Time televisivo.
Aguirre, gran aficionada a las cartas, cantó las cuarenta en el programa 59 segundos aferrándose a su “intención” de no presentarse al Congreso Nacional de Junio, pero sin cerrar puertas. Dijo que su posición actual es la de apoyar a Rajoy en junio, pero añadió que esa posición “no es inamovible”. La pregunta del millón no es si la madrileña se presentará o no, si no, si Rajoy propondrá una fórmula en los estatutos que permita que esto suceda. Es decir, si se va a elegir al líder democráticamente o en secreto.
Oriol Fernández Rodríguez