Ahora que los secuestrados ya están en casa, ha llegado el momento de reflexionar y quedarnos todos petrificados con las tonterías que se han dicho, y hecho. Hace dos años, la prestigiosa revista británica National geographic publicaba un reportaje sobre los últimos nómadas del mar. Este pueblo estaba situado en las costas del sur-este asiático, y era una de las etnias más pobres de la zona. Algo así como los gitanos en España, unos invitados de lujo. Ellos, a diferencia de nuestros simpáticos vecinos, se dedican a la pesca y a la piratería. Su grito de guerra no coincidiría con el simpático y archiconocido ¡Ron, Ron, Ron, Una Botella de Ron!, este se parecería más a ¡Extorsionamos, secuestramos y matamos!
Por lo tanto, quiero denunciar desde aquí, que este fenómeno no es propio, exclusivo, ni está únicamente localizado en Somalia. Es un hecho que se conocía antes de los sucesos del “Playa de Bakio”. La piratería hoy en día se practica en zonas muy localizadas del tercer mundo, principalmente en el sur-este asiático, en el denominado “cuerno de África” y en la zona occidental de Sudamérica.
La piratería es un fenómeno tan antiguo como la navegación. Sólo que hoy en día Gran Bretaña, Francia, Holanda y España no apoyan a este tipo de criminales. Este tipo de piratería épica, caballeresca, o mitológica, que entre otros practicaron Barbarroja, Francis Drake y Barbanegra, ha muerto. Hoy en día, los que deambulan por el mar con bandera de Somalia, Malasia, o Indonesia lo hacen para sobrevivir. Y para ello, roban objetos de valor a los turistas, como cámaras digitales, o secuestran algún barco de desafortunados pescadores.
Expuesto el marco histórico, añadiré que me parece deleznable la actuación del gobierno. Teniendo barcos faenando en un lugar tan alejado, peligroso y con estos precedentes, el estado debería controlar a la gente que allí trabaja. Contábamos con un aviso. Un barco francés fue secuestrado hace tres semanas, y nuestro querido Super Sarko, envió el rescate demandado, pagó a los secuestradores, y a continuación envió una fragata al pueblo de origen de estos, y lo bombardeó. Si murieron mujeres, niños, y ancianos, no lo sabremos nunca.
En cambio, nuestro queridísimo ZP, nuestro hermanito de la caridad particular, se limitó a entregar un hipotético rescate a los secuestradores. Hipotético por que no han querido pronunciarse sobre el tema. Me parece deleznable que pacten con terroristas, un pirata es un guerrillero del mar, financiado o que financia un gobierno o una facción contraria a este. En este caso hablamos de Somalia. No es de extrañar esta actuación de nuestro presidente, que estuvo dialogando infructuosamente con otro tipo de terroristas en nuestro país pocos meses antes.
Si se tratara de otro tipo de país, o continente, con un gobierno fuerte de verdad esta situación habría acabado de otra forma. A cañonazos. Al parecer ni el gobierno francés, ni el español han sabido acabar con esta crisis de una forma contundente y dando un puñetazo sobre la mesa. Todo el mundo habla del fin de los terroristas. ETA y Al-Qaeda están en la boca de todo el mundo, pero en el mar también hay gente, que mata, extorsiona, y secuestra. Infunden terror en las costas de índico y pacífico. Pero son, en definitiva, invisibles para todo el mundo.
Oriol Fernández Rodríguez

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