Es 31 de agosto y huele a invierno. Lluvia, frío y el cambio de color de las hojas de los árboles marcan el inicio de una nueva estación. La climatología de Canadá es caprichosa y Calgary no quiere ser menos.
Ayer nevó en las montañas rocosas en lo que se dibuja como la antesala del invierno. A tan sólo 40 kilómetros el frío y la lluvia hacen acto de presencia en una ciudad que corre a pasos agigantados hacia fríos y vientos polares. Hace tan sólo tres días el calor seco de las rocosas era sofocante con temperaturas que rondaban los 30ºC y ahora con duras penas alcanza los 10ºC. Disparatadas diferencias climáticas.
Altitud y latitud juegan una mala pasada a la ciudad de los Chinooks. Su proximidad a las montañas rocosas, tan sólo 40 kilómetros, y su emplazamiento a más de 1.000 metros de altitud, hacen de Calgary una ciudad con una climatología bien curiosa. “A veces, durante el invierno, la temperatura pasa de -20ºC a 7ºC en pocos minutos. En verano puede bajar de 30ºC a 10ºC en pocas horas”, explica Mary Sutton, que trabaja en una de las muchas petroleras del centro de Calgary. Pero lo más curioso es que aquí puede nevar en cualquier mes del año. “Hace un año nevó el 6 de agosto y he visto nevar también en junio y julio”, comenta la encargada del restaurante del centro de esquí Canada Olympic Park.
Pero a falta de dos meses para la llegada de la nieve perenne que cubrirá la ciudad hasta la llegada de la primavera, a finales de abril, todavía queda tiempo para disfrutar de la flora y fauna que ofrece este paraje colindante de las montañas rocosas canadienses. Es tiempo también de deportes acuáticos y mountain bike. Eso sí, absténganse todo tipo de frioleros y todos aquellos que no puedan vivir con un final de verano por debajo de los 15ºC.
